Volver a casa

 

Siempre que me voy, pasa lo mismo. Me gana la nostalgia. Esta vieja ciudad se alza, ruinosa, especial, única, entre los escombros del recuerdo. Extraño la mirada indiscreta de los transeúntes, esa palabra que comienza con p…, tan ubicua, vulgar y liberadora. Extraño, válgame Dios, las colas y los vecinos, el meneo traqueteado de los almendrones. Los quince minutos cubanos que pueden ser una hora o dos. “Ah, los masoquistas”, critica una amiga, cuando todavía no me he ido y ya tengo un pasaje de regreso. Seguir leyendo “Volver a casa”

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