Doméstica

[Este minicuento fue publicado, junto a otros cuatro de mi autoría, en la revista Casa de las Américas y en la revista Casapalabras. Forma parte de mi libro Un par de tetas enormes, aún inédito, y que ronda ya los sesenta textos. Un juego de manos con la brevedad y el erotismo, lectura divertida que siempre me agradecen en las peñas literarias.] Seguir leyendo “Doméstica”

Anuncios

Pobreza

[El abuelo de una amiga, un viejito sonriente que trabajó toda su vida como jardinero, contaba que en su natal Pinar del Río era sabido por los mayores que cultivaban la tierra: si siembras sentado, el árbol no crece mucho. Me quedó dando vueltas en la cabeza y luego lo solté en una de mis libretas de notas. Tiempo después, salió este minicuento.] Seguir leyendo “Pobreza”

El grito

[En el tramo de la calle San Lázaro, donde muere la calle 27, está El bodegón de Theodoro. La torre que se ve más arriba, que ahora luce bien pero en 2013 estaba bastante despintada y decrépita, me llamaba la atención cada vez que pasaba por allí,  y supe que quería escribir algo. En principio no sabía qué, pero debía ser, sin dudas, algo liberador, una escena de borrón y cuenta nueva. La escribí casi de una sentada y sentí como si realmente yo hubiera vivido allá arriba por mucho tiempo, como si yo hubiera dejado salir mis miedos y su resultado, mis años malvividos, en un grito tremendo.] Seguir leyendo “El grito”

Downstairs

-¿A que no sales con las tetas afuera? –le dijo.
Pero a ella le basta con dos tragos para perder la paciencia, entre otras cosas. Así es que, sin dar tiempo a más, se quitó la blusa y el ajustador y salió por la puerta del balcón, entre los gritos y risotadas del grupo. Se asomó a la calle y escuchó a sus espaldas:
-Ah, pero al balcón sale cualquiera Seguir leyendo “Downstairs”

La que llega

 

[La persona a la que dediqué este pequeño texto le dio importancia igual a cero. Cosas que pasan en la vida, qué le vamos a hacer. Me dolió en su momento, para qué decir una cosa por otra. Han pasado algunos años desde que borré la dedicatoria y, olvidado entre tantas carpetas, hoy lo he encontrado por casualidad. Releyéndolo me di cuenta de que, en verdad, me lo había escrito a mí misma, como un pequeño guiño a esas veces en que una puede ser la de siempre y al propio tiempo, ser otra… gracias a alguien más.]

Seguir leyendo “La que llega”

Incondicional, Fe, El último vuelo

 

[Escribir minicuentos es todo un desafío para mí. Lejos de lo que se piensa comúnmente, es más difícil escribir un cuento corto que uno largo. Muchas veces se confunde el minicuento con el chiste, el texto gracioso que termina con una moraleja o un final sorpresa nacido de un juego de palabras. Error, el minicuento es mucho más que eso. Estos los escribí en el edificio América, donde también fueron escritos Making of y Breve ensayo sobre el sexo. El primero es total invención sentimental mía, el miedo contado en el segundo se lo escuché a alguien por casualidad y el tercero responde a otra de mis primeras obsesiones: el acto de escribir como argumento, el making of del proceso de escritura.] Seguir leyendo “Incondicional, Fe, El último vuelo”