Carta abierta a Pánfilo Epifanio

[Un buen lunes de mayo de 2014 esta carta se volvió viral. Si mal no recuerdo, más de mil visitas a Cuba Contemporánea en tiempo record. Circuló por correo electrónico, en memorias flash y así, de risa en risa, hasta las manos de Luis Silva llegó. Disfruté mucho escribiéndola y hoy, todavía, me hace sonreír. Hoy, el de Pánfilo sigue siendo el mejor programa humorístico de la televisión cubana.] Seguir leyendo “Carta abierta a Pánfilo Epifanio”

Nuevo diccionario de la lengua… ¿española?

 

Española, sí, pero también cubana. Cubana y popular. ¿Acaso no hemos presenciado conversaciones donde ese interlocutor extranjero se ha quedado “bota´o” aún dominando nuestro idioma español? Es más, ¿no nos quedamos nosotros mismos sin entender cuando hablan entre sí los más jóvenes hoy? Seguir leyendo “Nuevo diccionario de la lengua… ¿española?”

Breve teoría del rumor en Cuba

 

Dicen que la vecina del doblar está revistiendo la casa con piedra jaimanita porque, después de muchos años de búsqueda, dio con un pariente millonario que vive “afuera”. Otros dicen que en realidad el millonario sí, pero se casó con la hija. Y ayer desmintieron que no, que la llamaron de un banco inglés por una herencia que un pirata del siglo XVII dejó en lingotes de oro para repartir a sus descendientes. Entre ellos, mi vecina querida. Seguir leyendo “Breve teoría del rumor en Cuba”

¿Es Cuba un país seguro?

[De más está decir que con esta entrega llovieron otra vez las protestas. Reprobaciones cuyos argumentos daban fe de que no se habían leído el texto, ni siquiera habían pasado del título. Mi nombre volvió a aparecer en esa lista donde cabemos todos –por una razón u otra– y, por si esto fuera poco, hubo comentarios de hombres visiblemente ofendidos. Hoy, a tres años de su publicación, es un alivio señalar que las cosas han mejorado un poco. Me he sentado un par de veces en el malecón, y todo tranquilo. En los cines, por ejemplo, hay personal destinado a mantener a estos personajes bajo control. Clara señal de que ya se van tomando cartas en el asunto.] Seguir leyendo “¿Es Cuba un país seguro?”

¿Por qué te burlas de Yusimí?

[¿Y por qué usaste el nombre de Yusimí?, preguntó en abril de 2014, alguien que así se llama. Un comentario que descubrí tarde y no llegué a responder, pues la revista Cuba Contemporánea fue borrada, con un simple click, del mapa virtual. Lo elegí porque este tipo de nombres es muchas veces motivo de risas, burlas, comentarios, críticas lapidarias a estos nombres “inventados” por los padres cubanos que llevan a sus portadores a justificar el por qué de ellos, la historia que hay detrás, como una carta de presentación que, pura y dura resignación ante su estigma, no logrará borrar totalmente la imagen tantas veces peyorativa que de su persona se forma, ante el recién conocido, de solo pronunciarlo. Quizás, también, porque evoca en su pronunciación un juego con el inglés, you see me, que se me antojaba subliminal antídoto para este mal: ¿tú me ves realmente como soy? Mal que aqueja a no pocos cubanos, dentro de los que me incluyo.] Seguir leyendo “¿Por qué te burlas de Yusimí?”

¡Han secuestrado a mi hermana!

Hoy les confieso que puse este título con toda intención. Sabía que la gente vendría corriendo a leerlo aunque la conexión sea tan lenta pero tan lenta que demora un siglo en cargar, porque basta media vez que salga un titular de estos, con una buena dosis de intriga para que todo el mundo quiera leerlo. Porque ahora sí, se formó… Seguir leyendo “¡Han secuestrado a mi hermana!”

Decir “buenos días” en La Habana

[En aquel abril de 2014, después de hablar de celulares, juguetes y telenovelas y generar cierto revuelo de comentarios –unos publicados anónimamente, muy pocos dichos de frente y otros por detrás del telón–, como suele suceder en estos casos la editora me dijo: afloja, mamita, afloja. Escribe de algo menos polémico. Escribe… como si llegaras de unas buenas vacaciones. Hoy, al leerme esta entrega, me siento feliz. En casi tres años que han pasado desde que la escribí mi cuenta arroja un saldo nada despreciable de personas que dicen buenos días, gracias, por favor, tenga usted un buen día, al subir al almendrón, al entrar a la oficina de trámites, al marcar en alguna cola. Señal de que la campaña en los medios y la valla que habían colocado en la Ciudad Deportiva –lástima que la quitaran– demostró que entre “las gracias por los buenos modales” y “la lucha por los buenos modales”, la primera palabrita puede más.] Seguir leyendo “Decir “buenos días” en La Habana”