Quebec-Habana-Quebec

No he sabido nada más de este personaje. No recuerdo si le di a leer este texto, como he hecho con otros personajes reales. Tiempo después de su partida me habló por el chat y me informó que desaparecería, que había encontrado a alguien y necesitaba borrarme de una vez y por todas. Me dijo que quería “ser feliz” como si yo fuera el principal obstáculo para alcanzarlo, el motivo de todas sus desgracias, de todas. Deseo que seas muy feliz, fue todo cuanto dije siguiéndole la rima. Y he aquí un hombre que cumple con su palabra. Solo espero que donde quiera que esté ahora haya encontrado lo que buscaba, porque este fue uno de los hombres más solos que yo conocí en mi vida. Seguir leyendo “Quebec-Habana-Quebec”

Inventario de curiosidades

 

[Otro personaje que ya no está en Cuba. Viejo amor que arrancó varios de mis mejores momentos íntimos. Ahora, al releerlo, siento como si lo extrañara otra vez, y extrañara, de paso, la que una vez fui. Ninguno de los dos existimos más de esta manera que ha quedado retratada aquí. Dato gracioso: una lectora muy curiosa me hostigó durante un buen tiempo a fin de saber quién era, e intentó con varios nombres hasta que se dio por vencida. Querido personaje, espero que allá adónde te has ido seas todo lo que estabas destinado a ser cuando nos conocimos.] Seguir leyendo “Inventario de curiosidades”

Té de coca

 

[En el año 2007 me pasaban factura lo mismo historias de amor y desamor que la precaria economía, el tedio de un trabajo de oficina que una infección en los riñones que me lanzó una semana a la cama. Al no tener computadora propia para escribir, debía conformarme con una laptop prestada (probablemente el primer modelo que salió al mercado y que apodé Frankie) cuya batería no funcionaba y perdía grandes fragmentos de cuento en cada apagón habanero. No obstante, entre soledades y depresiones, parí un segundo libro: Seguir leyendo “Té de coca”