El olor del mar

 

El olor del mar, cuando me siento en el malecón a pensar en todo y en nada, me tranquiliza. El de la bahía, tan contaminada, se me traba en la garganta. Cuando voy por las calles de la Habana Vieja, me pasan ambas cosas. Me preocupo, siento que avanzo demasiado, y hasta me da la impresión que demoraré mucho en encontrar el remedio que estoy buscando. Por lo general pasa algún extranjero por mi lado y ni cuenta se da que huele tan mal –el extranjero.

¿Y La Habana? –dice mi letra de molde tapándose la nariz. Seguir leyendo “El olor del mar”

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Tengo un ruido en el sistema

Anoche, desvelada y sin remedio, comencé a contar los ruidos del día como quien cuenta ovejitas. La cafetera colando, la olla de presión ablandando los garbanzos remojados con horas de antelación, el silbato del panadero, el niño que entra llorando al jardín infantil frente a mi casa, la moto que a las siete de la mañana, después de dos o tres pitazos, recoge a la novia para llevarla a la escuela. Seguir leyendo “Tengo un ruido en el sistema”

Dime cómo vistes, Tim

A mis quince años, en La Habana, un álbum de fotos era el paso reglamentario para la “mayoría de edad” en las muchachas (nunca antes pasó –al menos yo no me enteré- esto de incluir a los varones). Dos o tres trajes, un modesto álbum y una fiesta a la que llamábamos “motivito”. Los quince, como la moda en la Cuba de entonces, más que costearse se “resolvía”: ropita hecha por la costurera, donaciones de los parientes, una jeringuilla con lejía para convertir el jean de viejo y demodé, en prelavado moderno. Seguir leyendo “Dime cómo vistes, Tim”

Lo bueno, lo malo, Cuba, nosotros

 

Lo bueno de los negocios privados es que generan más puestos de trabajo. Lo malo es que la mayoría de ellos pertenece solamente al área de servicios. Lo bueno es que una parte de la juventud los asume como eso, una oportunidad económica temporal. Lo malo es que para la otra parte, constituyen una meta. En el cuentapropismo cubano, como en la vida, hay cosas buenas y malas. Seguir leyendo “Lo bueno, lo malo, Cuba, nosotros”