Esta necesidad de los puentes

Apenas nueve o diez años y mi única obligación era ir a la escuela. Mirar los muñequitos. Encontrarme a los amigos una vez hechos los deberes escolares. Recuerdo el juego de los escondidos, mi favorito, desde que caía la tarde y, con un ganchito de suerte, hasta la hora de la telenovela. Eso sí, cuando sonaba el grito de mamá, había que recogerse. Seguir leyendo “Esta necesidad de los puentes”

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Making of (17)

La luz entraba por el ventanal como perro por su casa y sobre el lienzo los trazos se movían para allá y para acá resolviéndolo todo como si fuera una página de un cómic, un cómic policíaco donde se veía detrás la sombra del asesino, pero solo la sombra, apenas un amago de delincuente, y en primer plano el policía con los huevos apretados en un hilo dental de petróleo. La mujer desnuda en la bañadera con la cabeza descolgada, descolgada y muerta. Un hilillo de sangre bajaba Seguir leyendo “Making of (17)”

¡Qué buena vida!

A mediados de mes el bodeguero cubano, acodado en el mostrador, ve pasar una mosca. El insecto traza una espiral en el aire. Se posa sobre el saco de arroz, luego en el brazo y, por instinto, huye del manotazo. Sigue con vida –la mosca-. El bodeguero bosteza otra vez cuando otro hombre pasa empujando una carretilla bajo el sol y le grita: ¡qué buena vida! Seguir leyendo “¡Qué buena vida!”

Páginas rectificadas de mi diario personal

[¿Hasta dónde verdad y cuánto de imaginación?, mejor no decirlo. La ficción es una forma de vivir tan válida como otra cualquiera. Tantas veces la realidad traía algo que no vivimos, tantas veces mucho de lo que vivimos no era como pensábamos. Este personaje, contrario a lo que decía en aquel entonces, ya no está más en este país. En cambio yo, que tantas oportunidades tuve, me quedé.  Eso, somos páginas rectificadas.] Seguir leyendo “Páginas rectificadas de mi diario personal”